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Etiqueta: Autora YOUNG–ADULT

miércoles, 27 de junio de 2012


Como siempre que publico alguna opinión, quiero hacer hincapié en que esta entrada es completamente personal. Son mis ideas y no trato de influir en nadie. Ahora que he acabado mi última novela y lo he pregonado a bombo y platillo por todos los rincones habidos y por haber. Son muchos los que se han interesado y preguntado por qué tipo de libro he escrito.
Me he dado cuenta que cuando digo que mi novela es juvenil, automáticamente, se activan las ideas preconcebidas en cuanto a calidad, lenguaje, comerciabilidad, público al que va dirigida… y acaba encasillada en un espacio a años luz de mi libro, de lo que se puede encontrar en él y de los lectores a los que va dirigido.

Aclarando.
¿Qué es la literatura juvenil? Tiro de Wiki y aparecen cosas como éstas:
Lectores de edades comprendidas entre los 12 y 17 años. Concepto que a menudo va unido a la literatura infantil. Funciones de entretenimiento, didácticas  y de formación. Trato lineal en los temas y en los personajes, con poca variedad psicológica. En este género suele huirse de palabras alejadas del uso cotidiano, así como de recursos difíciles… (mejor lo dejo para no herir mi propia sensibilidad).

La literatura juvenil se parece más a una categoría que a un género. Los libros son diversos y abarcan una gran variedad de temas al igual que el mercado adulto. Equiparables en la calidad literaria.
Dejando esto claro, voy a centrarme en el problema que encuentro cuando se cataloga sin matices como juvenil, generalizando, cualquier libro escrito para adolescentes.
Hay libros juveniles que por los temas que tratan y su contenido más o menos explícito, no son aptos para todos. Hay libros juveniles que no son adecuados para niños de doce años, y viceversa. Por suerte, hay cosas que están cambiando dentro del mundo literario español, y estamos adoptando términos, etiquetas –más allá de la calificación por edades que muy pocas ediciones usan– que nos ayudan a diferenciar las publicaciones dentro de este género. La terminología es un problema importante, es la solución para desmarcar obras dentro de un mismo género. Y la forma de presentarlas y venderlas, otro igual de importante. Por suerte, tanto los catálogos editoriales como las librerías y grandes superficies de venta, están separando los libros  juveniles de los infantiles, y los chicos de 14 o 16 años en adelante, comienzan a disponer de un espacio propio alejado de los libros de colorear y las princesas Disney. En serio,  lo contrario ahuyenta a los adolescentes.
Cuando me preguntan sobre qué escribo, mi respuesta es clara: Literatura juvenil, sí, pero YOUNG-ADULT. Me encanta este término y debería extenderse en nuestra cultura para marcar diferencias y no crear tanta confusión y desprestigio entre estas publicaciones. Hace años, este vocablo se usaba para definir a la literatura anglosajona, ahora está cambiando y adaptándose, y se interpreta de otra manera.
En la literatura para jóvenes adultos los protagonistas son adolescentes que rozan la edad adulta: dieciséis, diecisiete… incluso protagonistas con veinte años, con los que los lectores de este género pueden identificarse. Temas como la sexualidad, la violencia, dejan de ser tabús. Amor, drogas, tragedias personales, aunque son tratados de una forma diferente, la línea que los separa de la adultez es casi invisible. Moralmente más complejas. Y las historias, desde luego, son algo más que triángulos amorosos y protagonistas buenorros y ricos.
No sirven para formar lectores, tengamos claro que no son obras prescriptivas, sino que están destinadas a lectores ya formados, y sirven para entretener, evadirse. Están dirigidas a las masas y tienen las ventajas y los inconvenientes de cualquier literatura comercial.
La literatura Young–Adult en lugar de comercializarse como novelas exclusivamente para adolescentes, se está condensando y expandiendo para convertirse en publicaciones relevantes para un público más amplio. Historias que convencen por igual a muchas generaciones. Por fin.
Soy una escritora de literatura Young–adult, a mucha honra, mis historias son para un público muy amplio, adolescentes entre los 14 o 16 hasta los 99, como en los juegos de mesa. Y sí, hay algunas escenas de sexo, tratado de forma elegante y cuidada, también hay violencia, tragedias personales, elecciones entre el bien y el mal. Pero también poseen romance, misterio, suspense, fantasía. Los personajes son variados, perfectos, imperfectos, guapos, menos guapos, adorables, odiosos…



A mí me parece un género muy completo, no sé a vosotros.
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