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Etiquetando: New Adult

domingo, 2 de junio de 2013





Supongo que no es ninguna novedad que soy defensora a ultranza de catalogar los géneros literarios de forma adecuada, que lo considero algo imprescindible y muy necesario para que el lector sepa con seguridad qué va a encontrar en un libro antes de comprarlo. Creo que una de esas etiquetas o una simple nota a pie de contraportada –como ya he visto en un par de libros publicados aquí–, en las que se avisa claramente que son recomendados para mayores de 16 años, sería de gran ayuda para separar de una forma efectiva e inequívoca las publicaciones que salen cada año como "juveniles", así, sin más, y que abarcan desde libros infantiles para niños de 8 y 9 años, a novelas con contenidos sexuales o violentos solo apropiados para "niños" mucho más mayores. (Nótese la sonrisita sarcástica al decir "niños".)

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen sobre mis libros, es a qué publico van dirigidos: «Es juvenil, ¿pero puede leerla un niño de doce años? ¿Mi niña tiene nueve años, puede leer tus novelas? Es que le encantan los vampiros.

Como escritora de novelas juveniles, tampoco es ninguna novedad que alabo el sistema que tiene la industria literaria americana para catalogar las novelas; y, después de oír hablar sobre el último término que se han sacado de la manga: New Adult, no solo lo alabo, me convierto en fan.

Young adult, Crossover ficcion, New adult... son etiquetas convenientes para conocer el contenido de un libro juvenil, no cuesta nada usarlas, y los lectores las agradecen. De hecho, su aceptación es tal, que se han agregado como categorías oficiales en páginas como Goodreads o Amazon, que, en mi caso, se han convertido en mis buscadores de lecturas. Lecturas organizadas en listas por géneros. Se acabó el comprar a ojo, guiándote por unas sinopsis que, en muchos casos, no te aportan ningún dato concreto a ese respecto; o buceando en los blogs a la caza de reseñas de las que puedas sacar alguna pista.

Muchos diréis que no es para tanto, que las diferencias entre una etiqueta y otra son tan sutiles que no merece la pena, como podría ser el caso entre Young Adult y la recién creada New Adult. Mi humilde opinión difiere de las que piensen así, sobre todo después de haber leído en las últimas semanas libros catalogados en ambos términos y haber podido compararlos.



Young adult: protagonistas entre los diez doce años hasta los dieciocho. Se tratan temas como la identidad, la sexualidad, la depresión, el suicido, la amistad, meterse en problemas, el interés por el sexo opuesto, el divorcio, problemas con los padres, hermanos menores, la preocupación por las clases, la popularidad, las drogas, la pubertad, la raza, la muerte. En definitiva, cómo se deja de ser un niño a través de las experiencias.



New Adult: protagonistas entre los 18 y 25 años. Se habla sin tapujos sobre sexualidad, adicciones al alcohol, las drogas, enfrentamientos familiares, suicidio... Se tratan con tremendo realismo temas como la emancipación, el miedo al fracaso, la perdida de inocencia, abusos, el primer trabajo, vivir fuera de casa por primera vez. En definitiva, la complejidad de convertirse en adulto, la transición de la adolescencia a la edad adulta.




Dentro de estos géneros también existen subgéneros: paranormal, distopías...

Y ahora diréis, ¡pero si se tratan casi los mismo temas! ¿Dónde está la diferencia? Pues la diferencia está en cómo se cuentan estas historias y a quiénes se cuentan. En el lenguaje que se usa y lo explícito que puede llegar a ser. En un simple beso y en una escena de sexo sin tapujos, real, entre dos jóvenes... y mucho más. Partiendo de ahí, no entiendo que libros recomendados para adolescentes mayores de 14, o para jovencitos de 17 años, puedan estar en una sección infantil junto a la última aventura de Scooby Doo o Peppa Pig, sin ningún control, sin nada que lo diferencie; luego pasa lo que pasa.

En los últimos meses se están publicando en nuestro país un gran número de libros que, en su país de origen, están etiquetados como New Adult, y es un alivio comprobar que, de una forma más o menos acertada, intentamos mantener esa etiqueta. En las librerías ocupan su propio espacio, incluso las hay que han adoptado los términos y te encuentras los cartelitos en las estanterías. ¡Sabia decisión! Porque Cazadores de Sombras es un libro estupendo para un niño de 12 años, pero jamás le regalaría a ese niño Maravilloso Desastre.

Como siempre, esta es mi opinión. Puede que acertada, puede que no.
Un saludo.





14 comentarios:

  1. Una gran explicación. Estoy de acuerdo contigo en que es importante saber qué nos encontraremos en la lectura. ¡Un beso!

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  2. Totalmete de acuerdo con todo lo que has comentado, a mí también me gusta saber que estoy comprando, por lo tanto lo considero necesario que se catalogue al género acorde con el contenido. Los americanos para estas cosas son lo más, me encanta lo bien que sabe catalogar c los género. Yo también soy fans de los terminos Young Adutl y New young adult :)

    Besos :*

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    1. Opino como tú, Lorena. Ya sabes que coincidimos.
      Un beso.

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  3. No puede ser en unos días dejo de pertenecer a la categoría New Adult :(. Te encuentro razón, ahí cosas que no son aptas para chicos de ese periodo lo cual es muy sensible. Solo la madures y crecimiento permitirá ver algunos temas, aunque a algunos no le llegue mucho la madures. Pero para serte sincera nunca había reparado en eso, ya que no tengo hijos y no le he regalado casi libros (todos los dejo para mí) y lo que concierne a mi me guío por la reseña, aunque se supone que ya tengo un criterio formado, aunque igual he leído sagas como Eragon y Crepúsculo.

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    1. Las etiquetas me gustan para diferenciar las lecturas, pero no como un límite. Me encantan las novelas juveniles para niños de doce y trece años, también las que van dirigidas a más mayorcitos, y me gusta saber cual es cual.
      Un beso.

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  4. Muy bueno el post, María. En mis libros de Amazon yo suelo añadir un límite inferior de edad para que nadie se lleve sorpresas desagradables, porque si bien es cierto que escribo fantasía y a menudo hay mucho humor, es típico de mí combinar el humor con otras escenas mucho más fuertes de sexo y/o violencia. De todas maneras, tengo en cuenta que los jóvenes son más precoces que antes, así que en general el límite inferior para mis libros de horror lo dejo en 15 años (yo a esa edad leía cosas bastante fuertes, puestos en ello).

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    1. Yo las prefiero a modo informativo, como lectora y en mi caso personal a la hora de elegir y comprar un libro.
      Un beso.

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  5. Hola!
    Esta genial la idea y comprendo tu ferviende defensa del etiquetado correcto.
    El problema surge cuando el "niño" de 10 u 11 años desea conoceer y leer más de lo que está recomendado. Por culpa de esas recomendaciones mi hermano pequeño (va a cumplir los 14 en diciembre) todavia no puede sacar ningún libro de la biblioteca municipal...
    Tiene que pedirselo a un adulto!
    Me parece que se debe etiquetar conscientemente y de una forma adecuada pero tmabién informar a la gente que no es una obligación respetar esas etiquetas más allá de la catalogación del libro.
    Un saludo!

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    1. Coincido plenamente contigo, y has plasmado con tu comentario lo que yo trataba de explicar en la entrada. No deben ser una obligación, solo una ayuda informativa.
      Un abrazo.

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  6. Anónimo12/7/13 2:37

    Hola muchas gracias por la explicacion llevaba tiempo buscando esto, venia leyendo sagas un tanto adolescente y juveniles y ahora que estoy con 20 años me gusta algo mas de el estido de new adult, alguien podria recomendarme alguno de este genero? muchas gracias!

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  7. Gracias, María. Estaba como loca sin saber en qué categoría poner mi futura novela. Ahora ya sé.
    Besos.

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