Literatura juvenil y... sexo?




Esta mañana recibí un email de una chica que acababa de terminar Pacto de sangre, entre otras muchas cosas, me contaba algo que me ha hecho pensar: echaba en falta algo más de sexo, no sexo explícito, ya que es una novela juvenil, pero sí el erotismo y las sexualidades propias de esa etapa, que en muchos casos son tan plenas e intensas como en la edad adulta, y que se podrían insinuar sin tener que adentrarse en una narración cargada de detalles.

Siempre he pensado que es más bonito insinuar que mostrar, y hablo en todo momento de literatura Young adult, que a estas alturas dudo de que alguien no sepa qué es y a quién está dirigida, y no de literatura exclusiva para adultos, que es más permisiva a este respecto.

Tratar el sexo en los libros juveniles es complicado porque no hay fórmulas infalibles para abordarlo.

Como escritora de LIJ siempre me he sentido un poco presionada a la hora de contar según que cosas. Nunca sabes dónde está el punto medio, cuál es la justa medida, porque todo es tan relativo como lo somos las personas. No todos maduramos al mismo ritmo, ni crecemos a la misma velocidad. Entorno, educación, cultura, todo influye en nosotros, en nuestra personalidad; por eso se han establecidos unos baremos, unas pautas, unos límites que marcan qué está bien y qué no a ciertas edades. Pero no siempre funcionan.

¿Tiene que haber sexo en las novelas juveniles? Pues si preguntamos a los lectores, a los jóvenes, la respuesta es sí en la mayoría de los casos. ¿Y por qué? Pues por el mismo motivo que una novela puede tratar temas como la muerte, el dolor, la traición, la moral o la política; porque forman parte de la vida y la realidad. La literatura es una representación de la realidad. Por qué íbamos a suprimir alguna por el hecho de que se trate en LIJ.

Los jóvenes, hoy en día, reciben a través de los programas de televisión y los telediarios, más información dañina que de los libros: atentados, masacres, suicidios desesperados, desahucios. Entonces, por qué se le da más importancia a una escena de sexo en una novela, por qué se censura. No hace mucho, una madre me decía que no había querido comprarle a su hija de diecisiete años el libro Eternidad de Alyson Noël, porque lo había abierto por una página al azar y había aparecido una escena en la que los protagonistas, ligeros de ropa, se daban el lote tumbados en una playa. Vale, lo entiendo y respeto, pero esa actitud la entendería mejor con un niño de nueve años, pero ¿con diecisiete? ¿En los tiempo que corren?

Creo que no querer asumir que un adolescente es un individuo sexual, es un error que lleva a muchos padres a darse de bruces con una realidad que está ahí, lo quieran o no, en vez de aceptarla al mismo ritmo que marca el crecimiento de los hijos y su madurez. Y este pensamiento lo extrapolo a editores, profesores, a todos los que no sentimos responsables de educar a estos adolescentes.

Creo que en la literatura juvenil hay sexo cuando debe haberlo, y que hay autores que lo tratan con más habilidad que otros. Hay que encontrar el punto medio, no pasarse de liberal, pero tampoco de mojigato. Es en la adolescencia cuando aparece el sexo, se tienen las primeras experiencia, se prueban cosas, se siente curiosidad. No podemos ser demasiado tímidos y miedosos, si tenemos en cuenta los conocimientos de los que disponen los adolescentes a los que van dirigidos este tipo de libros. No hablo de sexo explícito, pero sí de las agitaciones sexuales; el sexo es una realidad importante para los jóvenes como lo es para los adultos.

Yo escribo libros «young adult», si nos centramos en la idea que se tiene de este género, serían para adolescente con edades a partir de los 16 o 17 años. A estas edades ya saben bastante sobre el funcionamiento del sexo, en Primaria se trata el tema de la reproducción humana, cómo es el cuerpo del hombre y el de la mujer, esconderlo en un libro de ficción es hipócrita. Aún recuerdo con gracia, una escena de la película Poli de guardería, donde un niño de tres años le decía a su profesor: «Los niños tienen pene, las niñas vagina», y esa es la realidad, no hay que escandalizarse, por qué está bien tratarlo en una clase sobre educación sexual y no en una novela.

Con 16 o 17 años se está preparado físicamente para tener relaciones, pero es con la mente con lo que hay que tener cuidado, no se puede frivolizar, ni convertir en algo irrelevante el sexo, porque no lo es, es importante e influye en aspectos de nuestra vida. Por eso creo que el único  límite que debe tener la LIJ, a la hora de tratarlo, es el sentido común.

Cuando escribí Pacto de sangre, una historia donde el amor y el romanticismo tienen un peso importante, el tema del sexo me dio más de un quebradero de cabeza. No sabía dónde estaba el límite y el miedo me hizo pecar de mojigata; cuando soy capaz de narrar una escena de violencia con todo tipo de detalles. Pero el sexo, el sexo lo hemos convertido en tabú y cuesta tratarlo con naturalidad. Cuando un lector me dice que esperaba mucho «más» de unos protagonistas que están entre los dieciocho y los veinte años, sé que tiene razón. Ya lo sabía mientras lo escribía condicionada en contra de mis propias ideas.

Ahora, varias novelas después, y tras muchas conversaciones y opiniones sobre este tema, lo veo de otra forma. En mis novelas hay sexo, cierto que es un sexo que el lector debe imaginar y entrever, porque yo insinúo, no muestro; pero creo que esa es la justa medida, dar los elementos y que la imaginación haga el resto.
Una caricia, una mirada, el deseo, una mano que acaricia un estómago... ¿Quién no sabía qué era eso a los diecisiete?

Un abrazo.











Contando cositas

Hago una entrada rapidita para contaros cosas.
La primera, que acabo de crear una página de autor en Facebook. Sí, una de esas del «Me gusta». Y ¿por qué?, pues porque creo que necesito un espacio dedicado exclusivamente a mi trabajo. Un lugar donde ir publicando las reseñas que recibo, los artículos donde aparezco, las noticias sobre las publicaciones que están por venir... todas esas cosas que me encanta compartir con vosotros. Mi perfil personal es eso, personal, y me gusta usarlo para compartir esas ocurrencias absurdas que se me pasan por la cabeza, hablar de las series que sigo, enumerar los cafés que soy capaz de tomarme a lo largo del día o subir todas las fotos frikis que me encuentro por la red. ¡Sí, soy muy friki!!!!


                 Así que si os apetece sumaos a la nueva página, sólo tenéis que pinchar en la imagen.


Lo otro que os quería contar, es que ya se han abierto las votaciones a los Premios Rosas. ¿Y quién está nominada en dos categorías? Síiiiiiiii, yo. ¡Aún no me lo creo! Muchísimas gracias a todos los que lo han hecho posible, y gracias a todos los que estáis votando.

Mejor autora revelación y Mejor ebook autopublicado.
¡Gracias!

Pues si queréis participar en las votaciones, y echar una mano a vuestras autoras y novelas favoritas, que ya veréis que son muchas y muy conocidas. Pinchad en la imagen y... ¡Votad!




¡Qué ilusión me hace estar ahí!

Un abrazo y gracias.







Sobre Almas Oscuras 2

Cada vez que abro mi correo y veo como entran emails con preguntas y opiniones sobre Pacto de Sangre, se me dibuja una sonrisa de oreja a oreja en la cara. Es increíble el interés que ha despertado esta trilogía a pesar de sus contras. La gente la lee predispuesta por las reseñas, en las que se reflejan los parecidos con otras sagas que, a priori, podrían ser algo negativo para la novela; pero no, al final los lectores acaban con buen sabor esta historia, le otorgan su encanto y vida propia, y piden más: la continuación.

Y sobre la continuación quiero hablar. No exagero cuando hablo de los emails que recibo desde el contacto de mi página oficial preguntando sobre la publicación, o través de Facebook o twitter. Los guardo todos y trato de responderlos en cuanto puedo. Si curioseáis un poco en este blog, en las entradas, veréis que hay muchos comentarios que se interesan por lo mismo; el último hace apenas unos minutos, de una chica llamada Nazareth que me ha alegrado el día. 

Ya lo he dicho anteriormente. La segunda parte está terminada, la tercera no, pero si está acabada en mi mente y solo necesito el tiempo para volcarla al papel. La trilogía es una realidad que acabará viendo la luz al completo, ¿cuándo? Sinceramente, no lo sé con exactitud. Pero no creo que se alargue mucho.

¿Y por qué no lo sé? Pues porque recibí una "propuesta" por parte de "alguien" que está interesado en quedarse con los derechos de publicación,  y es cuestión de tiempo ver qué pasa con esa posibilidad. Si al final esa propuesta acaba en algo más, Almas Oscuras se distribuirá más allá de Amazon y se podrá encontrar en más sitios –otra de las cuestiones que también se me plantean muy a menudo: dónde conseguirlo, porque no todo el mundo es partidario de comprar en esta plataforma o no puede–, y eso es algo muy bueno. Si al final no queda en nada, entonces prometo editarla y publicarla en el menor tiempo posible, palabra.

Solo me queda agradeceros el interés por mis libros. Muchísimas gracias, de verdad, es increíble ver las opiniones en los blogs, en Goodreads, en Amazon.com y Amazon.es, las que recibo en este blog o de forma privada; y espero poder dar alguna noticia en breve. ¡Sois geniales, de verdad!

Un abrazo.

Proyectos, propuestas y mucho que escribir.


Hoy es sábado, segundo día del segundo mes del año. ¿Soy la única a la que se le ha escapado enero sin darse cuenta? Por que la última vez que miré, estaba ahí, de resaca de Navidades. A pesar de la sensación fugaz que tengo sobre esas semanas, este primer mes ha sido increíble. Ha estado cargado de buenas noticias, anuncios, de proyectos que se cumplen...

Yo soñaba con dedicarme a la literatura desde niña. «Quiero ser escritora», era esa frase con la que me llenaba la boca y a la que los mayores le dedicaban una sonrisa indulgente, porque lo que de verdad esperaban oír, era que querías ser médico, abogado, maestra... Y lo que no lograban comprender entonces, es que ser escritor, es ser un poco de todo eso.

Un escritor puede sanar con sus historias un corazón triste, o abogar por causas perdidas y poco valoradas hoy en día como la empatía, los sentimientos... o enseñar el poder de las palabras a aquellos que prefieren usar otros medios  para hacerse oír.

Hoy, cuando me preguntan que a qué me dedico, respondo que soy escritora. Y esas mismas personas sonríen ahora con cierta admiración, aunque más por mi perseverancia que por la profesión en sí. El caso es que, cuando me preguntan sobre mi día a día, respondo que escribo libros, y lo hago sin ningún pudor, con cierto orgullo.



Enero se ha ido dejándome un montón de cosas buenas. Conocí en persona a mi agente, a mi editora, a las personas con las que trabajaré a partir ahora de un modo más estrecho. Anuncié la publicación en mayo de mi novela con B de Blok, el sello juvenil de Ediciones B. Va a ser alucinante ver mi novela junto a las de autores como Leonardo Patrignani o  Becca Fitzpatrick o Tamara Ireland o Verónica Rossi o Philip Pullman (respiro, respiro). ¡MAYO! Dos parpadeos y estará ahí. Enseguida recibiré la primera revisión, y dentro de nada os estaré dando detalles del título, trama y hasta enseñando la portada. ¿Quién dijo miedo? Yo. Tengo un  nudo en el estómago del tamaño de una pelota. ¿Gustará, no gustará? ¿Cumpliré las expectativas puestas en mí? Si es por ganas de hacerlo bien y de dar todo lo mejor, nadie tiene más que yo.

Durante este mes, también recibió luz verde un proyecto conjunto al que me sumé con mucha ilusión. Un proyecto solidario en el que participo con otras trece escritoras, y que estoy segura os va a gustar. Si todo sigue como hasta ahora, se publicará tanto en papel como en digital, y apelo a vuestro ánimo solidario para sacarlo adelante cuando llegue el momento.

Pero dicen que no hay dos sin tres y, en cierto modo, parece que es cierto. A mediados de semana recibí una propuesta relacionada con la trilogía Almas Oscuras. ¡Con solo pensarlo, me entra taquicardia! Si la propuesta se consolida y sale adelante, (que todo apunta a que así será), los deseos que muchos tenéis sobre Pacto de Sangre y sus continuaciones, serán una realidad. Y las preguntas que me hacéis ahora sobre su distribución, lugares donde conseguirlos y facilidades para ello, más allá de donde se encuentra ahora, van a recibir un sí rotundo. ¡Cómo cambian las cosas de un día para otro! Si bien es cierto, que si la trilogía sale adelante, es porque vosotros lo estáis pidiendo; y hay quien os escucha.
 
Y tras poneros al día de los futuros proyectos, regreso al trabajo. La novela realista avanza rápido y pronto verá el fin. Me cuesta decir esto, pero, de momento, me gusta mucho más que todo lo que he escrito hasta ahora. Tengo que volver a meterme en Almas Oscuras y terminar el último libro, la historia se desarrolló y terminó en mi cabeza hace mucho, pero ahora tengo que escribirla y contárosla a vosotros. Y seguir trazando otra continuación que espero se lleve a cabo, eso significaría que su antecesora os habrá gustado tanto, que pedís más.

Sufro vértigo con solo pensar en todo el trabajo que me supone finalizar esas novelas, aunque esa sensación, la ansiedad hasta que pongo la palabra FIN, siempre la tengo, y también la formula para conseguirlo: escribir, una cosa tras otra, sin distracciones. Primero un proyecto, después el otro, y la motivación necesaria para ello, me la proporciona vuestro apoyo y vuestros comentarios.

¡Gracias!