Noticias que se teletransportan




¡Hola!

Si tardo un poco más en aparecer por aquí, habría necesitado un plumero para deshacerme de las telarañas. Con lo mono que me quedó el blog y lo que me costó arreglarlo. Lo mío no es el HTML, ¡nop!, tuve que hacerme con un montón de chuletas de corta/pega. De esas en las que te lo dan todo masticadito para que, si te equivocas, quede bien claro que eres inútil por cuestiones de ADN y no de despiste.

¡Qué semanitas más intensas! Y no lo digo por decir, no. He tenido de todo. Aunque lo que ha predominado ha sido la histeria. Crisis tras crisis. Incluso ha habido ataques colectivos. No me refiero a una pandemia globalizada por contagio empático, me refiero al contagio por solidaridad de mis amigas. Que yo grito, pues ellas también; que me agobio, pues no se quedan atrás; que llegan motivos por los que alegrarse, pues se saca la caja de pañuelos y a dar saltitos. Y la verdad es que se agradece.




 ¡¿Qué haría sin vosotras, chicas?! 



Una de las cosas más interesantes que he descubierto en este tiempo, es que esa frase hecha de que «las noticias vuelan» es una mentira de tamaño Diplodocus. Comprobado, no vuelan, en realidad se teletransportan, que es más rápido. Los caminos de los cotilleos son inescrutables y misteriosos. Y hablo con conocimiento de causa, que esta última semana me la he pasado confirmando, desmintiendo y aclarando uno muy particular.

Y ahora os estaréis preguntando que de qué hablo, o no, porque como ya decía, las noticias se teletransportan. Y mejor lo cuento por aquí y me ahorro estar contando lo mismo una y otra vez.

Pues sí, la semana pasada se cerró una etapa de mi vida literaria. Muchos sabéis que hace unos años, cuando la única que sabía que escribía era mi madre, le eché valor y contacté con una agencia literaria de las GRANDES (Antonia Kerrigan). Tuve suerte y en apenas quince días estaba firmando un contrato de representación. Ese gran paso se lo debo a Lola Gulias, ella fue quien leyó aquel despropósito de propuesta y la que vio ese algo que la animó a darme una oportunidad. Hace casi un año, dimos otro gran paso juntas: Lola montó su propia agencia y yo la seguí sin pensármelo dos veces.

Pero la vida es caprichosa y el mundo literario lo es más, y Lola ha decidido dar otro paso en otra dirección. Hay que probar cosas nuevas y experimentar, y una gran editorial acaba de ampliar su plantilla con la que va a ser una de las mejores editoras de ficción que podáis imaginar, ¿que no? Tiempo al tiempo.

Evidentemente, esta decisión ha tenido una consecuencia: el cierre de la agencia y mi orfandad. Una orfandad por decisión propia, todo hay que decirlo. Para mi propia sorpresa, apenas dos días después de saber que Lola cerraba, recibí un par de ofertas de representación (noticias que se teletransportan, lo vais pillando), que me hicieron darme cuenta de que soy una persona afortunada en un momento difícil, como es esta crisis editorial, y que hay personas que confían en mí.
De momento no he aceptado ninguna. Creo que yo también quiero dar otro paso hacia otro camino y probar cosas nuevas. ¿Qué cosas? Eso os lo contaré más adelante. ¡Planes!

¿Y ahora qué? Pues no lo sé, pero en algún lugar debo tener un hada madrina, o puede que varias, porque el futuro inmediato empieza a pintarse de rosa. Tengo noticias, noticias muy buenas que puede que tarde en contaros, pero que me tienen dando botes desde hace días y que compensan todo el esfuerzo, el trabajo, los malos tragos y la soledad de este trabajo. Porque es un trabajo, que requiere muchas horas, dedicación y sacrificio; y el que diga lo contrario es que no tiene ni idea de lo que significa escribir un libro. Y cuando digo escribir, me refiero a ESCRIBIR de verdad, dándolo todo en todos los sentidos.



En este momento me siento como si estuviera subida en una montaña rusa. Así que, espero que los frentes abiertos que quedan se vayan definiendo para poder tomar decisiones e ir cerrando cosas, y centrarme solo en escribir. ¡Si supierais la cantidad de ideas que estoy teniendo! Se me acumulan, me entran las prisas y empiezo a dudar. ¿Debería aparcar el proyecto A y comenzar el B? ¿Intento escribir los dos al mismo tiempo? ¿Paranormal o contemporáneo? ¡Ay!!





¡Qué le voy a hacer, defectos que tiene una!



María

3 comentarios

  1. Bueno María, se cual sea el camino que decidas tomar, espero de verdad que sea el que te haga feliz y que al mismo tiempo tus lectoras podamos disfrutar de todas esas ideas que estoy segura nos gustarán. Así que mientras, aquí sigo a la espera de noticias!!
    Besos:)

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  2. Vayas a donde vayas, nosotras te seguiremos para seguir aprovechandonos de tu increible cabezita.
    Besos ^3^

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  3. No quiero repetir a los anteriores comentarios, pero que te seguiré leyendo sea cual sea el rumbo que tomes.
    Noemí-mysticnox
    Un beso!!

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