Recuperando el tiempo






Dije que lo haría y lo estoy cumpliendo: he reducido el tiempo que paso revoloteando por las redes sociales. ¿Os habéis dado cuenta de lo que enganchan? ¿No? Haced la prueba. Colocad un reloj en la mesa y entrad en Facebook con la firme promesa de salir en cinco minutos. Imposible, esos cinco minutos se estiran tanto que parecen chicles Boomer. Sí, esos que iban enrollados dentro de una cajita y con una etiqueta en la que se podía leer KILOMÉTRICO.


La cuestión es que esos cinco minutos, inexplicablemente, se convierten en una hora, larga, muy larga. Y si a ese tiempo le sumamos los momentos que perdemos mirando el correo cada dos por tres, ojeando notificaciones, o viendo el vídeo "Mira lo que hace cuando... No te lo pierdas... Míralo antes de que lo borren". Más el bizcocho de fulanita, más los cafés de menganita, los libros que se ha comprado Pili,  el mosqueo de Mili, la bronca literaria de turno... Ah, y no nos olvidemos del atracón de spoilers. Nuestros paseos por las redes sociales no serían lo mismo sin encontrarte con esos mensajes estratégicos que te arruinan el capítulo que llevas esperando toda la semana, y eso con mucha suerte, si te has levantado con el pie izquierdo, te destripan toda la temporada.

Pues eso, que acabas perdiendo toda una mañana, o, si te descuidas, todo el día; sobre todo si, como yo, tienes Facebook, Twitter, Instagram, Tumblr, Pinterest, Goodreads... me estoy olvidando de alguna.

A lo que iba. Reducir el tiempo que dedicas a algunas cosas, supone que incrementas el que le cedes a otras. ¡Y qué falta me hacía centrarme y ocupar la cabeza! Estos dos últimos meses han sido un tanto raros.


Momento Mi diario.
Han pasado un montón de cosas, unas más buenas que otras. Me he visto en situaciones difíciles que no he sabido muy bien cómo manejar. Es delicado arreglar problemas que han provocado los actos de terceros, pero que te convierten a ti en el epicentro de todo y en la responsable de dichos actos. Te ves obligada a decir NO cuando esperan un SÍ, y te ves obligada a asumir la falta mientras te muerdes la lengua porque, además de ingenua, eres una conciliadora nata que siempre intenta que todo funcione; y lo de poner de vuelta y media a los demás con cuatro verdades nunca ha sido tu fuerte. Y, claro...

¿Dónde me había quedado? Ah, sí. Recuperando el tiempo.

Después de semanas de apatía, de nervios, de no sé qué, qué sé yo, de ahora lloro, ahora pataleo, ahora me desespero, he recuperado mi estado normal: caos, hiperactividad y mucho positivismo, tanto que, por primera vez en mi vida, me he animado a hacer una cosa que siempre he querido intentar pero para la que nunca había reunido el valor. Ya os contaré. Si sale bien, claro, si no, silbaré y miraré para otro lado, fingiendo descaradamente que yo solo pasaba por allí.

Junto con el tiempo, también he recuperado la calma, y con ella mi decálogo de supervivencia.


           1.     Esforzarse por ser feliz.
2.     Nunca dejar nada al azar. Si puedes hacerlo, si quieres hacerlo, hazlo.
3.     Cero amistades tóxicas y vampiros de energía y emociones.
4.     Decir no cuando quieres decir no, es bueno.
5.     No ser tan autoexigente. De verdad, no compensa.
6.     Respirar hondo y asumir que una no es una superheroína.
7.     Tomarse la vida en serio, pero solo lo justo para poder seguir bromeando sobre ella.
8.     Nada de aguantar situaciones incómodas o a gente con la que no nos sintamos a gusto.
9.     Un mal día lo tiene cualquiera, así que, a no rayarse cuando ocurra.
Mantra

Podría seguir, pero paso de aburriros con mi mantra.

Más cosas que he recuperado.

v La mopa. En serio, no hace falta ser una obsesa de la limpieza, soy la primera que cree que pasar una tarde viendo series nos sienta mejor que pasarla planchando, pero cuando las pelusillas desfilan por el pasillo en formación militar, va siendo hora de tomar el control del campamento y demostrar quién manda.
v Las ganas de hablar. Que se lo digan a mi pobre Nazareth, la última vez que hablamos por teléfono estuvimos dos horas. Y eso que yo no soy muy fan de las conversaciones «tecnológicas». Cuando tengo el teléfono pegado a la oreja me da por andar, recorro la casa sumando kilómetros, y acabo con unas agujetas.
v Los cafés con mis amigas. Me encantan las mañanas en las que nos reunimos a desayunar. Risas y más risas.
v Familia. Siendo lo más importante para mí, a veces queda relegada detrás de un sinfín de cosas por hacer.
v La siesta.
v Las ganas de volver a escribir. Y con esto me refiero a escribir de verdad. He recuperado esos días en los que mi mente se ponía a trabajar y sacaba dos mil o tres mil palabras en una mañana. ¡Y qué bien sienta! Mi cabeza está llena de ideas para la novela que estoy escribiendo, y más proyectos van tomando forma y sumándose a la lista.
v La ilusión. La ilusión por volver a ver una novela mía en las librerías. La ilusión por volver a conocer vuestras opiniones. La ilusión por volver alcanzar un sueño. Este 2015 va ser especial, porque habrá nueva novela. Muero de ganas de deciros cosas sobre ésta... editorial, fechas de publicación, título, trama... ¡Ay, qué ganas!

Ahhhhhhhhhh

Ahora cruzo los dedos para que la otra novela inédita que guardo en el cajón tenga la misma suerte y el destino la libere de sus cadenas, y no es una frase hecha.

Las personas que me conocen dicen que soy demasiado emocional, y es posible que tengan razón. Siento las cosas con una intensidad que me abruma, para bien o para mal, y ese sentimiento me hace ser como soy; y, aunque esta característica me ha hecho sentir idiota en más de una ocasión, no me arrepiento de ser así: una veleta.

Como una cabra.
Y por hoy me despido, con el firme propósito de actualizar más a menudo el blog.
Un abrazo.






María

4 comentarios

  1. Eres un amor Maria!!! Me encantan nuestras conversaciones <> y yo también me pongo a andar por la casa cuando hablo por teléfono, jajajajja:-D
    Me gusta verte positiva y afrontando todo lo bueno que está por venir ;-)
    2015 va s ser un gran año!!! Te lo mereces!!!
    Un besazoo!!! :-)

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  2. Me encantó tu decálogo de supervivencia. Yo el 2014 he dejado algo de lado el blog y esas cosas, es que encontré un trabajo y en marzo cumplo el año, al fin termine mi tesis y me titulé, contador auditor, aunque ahora voy con firme intención de dejar de ejercer, es que mis pasiones son otras, el arte en especial dibujo, fotografía y escritura. Y he decidido que este año me reinventaría y lograría lo que amo. A lo mejor junto mi carrera con mis pasiones, bueno ahí tengo que desarrollar un plan.
    Aunque no pasaba por aquí para contarte todo este rollo, sino para contarte otra cosa, andaba en la librería buscando dos libro específicos, uno no estaba, pero yo quería irme con 2 libros y me puse a mirar en la sección de literatura juvenil y adivina que encontré "El encanto del cuervo", no lo dude, me lo llevé de inmediato. Al fin podré leerlo, estoy muy feliz.
    Que te vaya muy bien con tus próximos libros y feliz año nuevo, aunque sea un poco tarde. Besos.

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    1. Muchísimas gracias por pasarte de nuevo por el blog y contarme tantas cosas. Siempre me alegra leerte, Karla. Me alegro mucho por tu titulación, pero si tus aspiraciones son otras, haces muy bien intentando cumplirlas.
      Me emociona mucho que hayas comprado el libro. Espero que lo disfrutes!!
      Un beso muy fuerte. :)

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