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Así nació Cruzando los límites.

sábado, 3 de octubre de 2015



Esta tarde, buscando una carpeta con la documentación de uno de mis proyectos inminentes, he encontrado otra que me ha robado una sonrisa: la que contiene las primeras copias de Cruzando los límites.
¡Me cuesta creer que ya hayan pasado dos años desde esas primeras palabras! En mi mente todo es tan reciente como si hubiera sucedido ayer; y aun así las fechas se diluyen y me cuesta recordarlas con exactitud. Tiene su miga que sea capaz de acordarme de decenas de detalles de mis novelas, de mis personajes, de todo lo que he ido aprendiendo mientras me documentaba, y que no sea capaz de situarme en un momento concreto de hace un par de años. Es más, suelo meter bastante la pata cuando trato de ubicar algunos momentos. ¡Chi, soy un desastre al que no hay que darle una credibilidad del 100%! Por este mismo motivo, todo lo que diga a ese respecto lo debéis tomar como algo orientativo y no literal. Que donde digo enero puede ser perfectamente abril, así… redondeando.

ampoco son cosas muy relevantes.

Tampoco son cosas muy relevantes.
Lo que no he olvidado es cómo germinó Cruzando los límites y sus personajes. Estaba trabajando en Una canción para Novalie cuando surgió la idea. Por aquel entonces yo consideraba UCPN una novela de temática Young Adult, de hecho lo era; aunque eso es algo que contaré en otra entrada. En ese tiempo, de pronto, hubo como una especie de boom por otra temática muy nueva, el New Adult. Me llamó la atención, y lo hizo por la etiqueta con la que llegó al mercado español: Literatura juvenil erótica.
Y yo me quedé en plan…¿Qué? ¿Erótica para quién?


Etiquetas... aarrrrgggg

No sé por qué esa definición me repelía un poco, ya que no había leído ningún libro de ese tipo para formarme una opinión. Por eso empecé a curiosear, a investigar y a leer sobre el término New Adult. Al mismo tiempo salió en España el primer libro «juvenil erótico»: Maravilloso Desastre. Me encantó, quizá porque era algo nuevo para mí. Llevaba mucho tiempo leyendo juvenil, juvenil paranormal, fantasía…, y encontrarme con una historia contemporánea de ese tipo fue como un soplo de aire.


Me ha encantado. ¡Quiero más!

Sobra decir, porque es algo que llevo repitiendo desde hace mucho, que el New Adult tiene de erótica para jóvenes, lo que yo de Arwen trotando por la Tierra Media de la mano de Aragorn; que ya me gustaría, pero no. O de Jane Foster colgadita del cuello de Thor camino de Asgard; por esta sí que pagaba. O… esperad… o de Gamora en brazos de Star Lord (Chris Pratt) a bordo de la Milano; por esta vendo mi alma. ¿Dónde está Crowley?

Aparta tu cara de él, mala pécora!! 

Y así es cómo me disperso. A lo que iba.  Inmediatamente quise escribir una historia de temática NA y mi mente se puso a trabajar como loca. Recuerdo perfectamente la conversación que tuve con mis lectoras beta sobre el tema, y cómo me animaron a seguir adelante con la idea.
Pero en aquel momento yo estaba escribiendo los últimos capítulos de Una canción para Novalie y empezar otra historia me parecía misión imposible. Estaba al 100% con Novalie y Nick. La trampa está en que no importa lo mucho que te propongas ceñirte a un plan, las musas van por libre y no te piden permiso para susurrarte sus ideas. Y así fue como apareció Caleb.


 ¡Lo que se me acaba de ocurrir!
Momento confesión: El primer rostro que tuvo Caleb fue el de Ryan Guzmán. Sí, por culpa de Channing Tatum soy adicta a las películas de Step  Up y, por ende, a Ryan Guzmán. Incluso llegué a crear algún montaje con los protagonistas de mis novelas en ese momento, que incluía a este actor como Caleb. Pero había algo en él que no terminaba de convencerme, por lo que seguí buscando. ¿Sabéis algo? A veces me ocurren cosas que parecen predestinadas. Descarté a Ryan porque él era el elegido para encarnar a otro de mis personajes, solo que yo aún no lo sabía. 

Están los guapos y luego la perfección. ¡RYAN!! 

Y un día, como quien no quiere la cosa, lo vi. Sí, a él, en un catálogo de moda que una conocida firma de ropa había publicado ese mismo invierno. ¡Me quedé muda! Era Caleb. ¡MI CALEB! Fue un flechazo. Me desarmó al primer vistazo. Fue como si lo hubieran sacado de mi cabeza y lo hubieran puesto en la revista para mis ojitos. ¡Mi canalla malote!


A partir de ese momento mi vida se convirtió en una locura, en una cuenta atrás. Acabé Una canción para Novalie y la guardé en el cajón, e inmediatamente me sumergí de lleno en Cruzando los límites. Llevaba tiempo queriendo aparcar la literatura juvenil paranormal y hacer algo muy diferente, opuesto (en cierto modo lo había hecho con UCPN, ya que esta novela es realista), pero no había encontrado la historia apropiada para el cambio radical. Un reto de verdad para mí.

Lo voy a bordar. 

Ahora lo tenía. Quería escribir una novela New Adult con un chico malo, tatuado y con mal carácter, como protagonista. Sí, puede que fuese muy tópico, pero era mi chico malo.
Creo que tardé unos cuatro meses en escribirla. Aún no me lo creo. Y esa es otra de las anécdotas de esta historia.
No miento cuando digo que esta novela la escribí a golpe de látigo. Y la que lo esgrimía era Yuliss Hale, una de mis mejores amigas y también una de mis lectoras beta. Le pasé los dos primeros capítulos y, desde ese momento, no me dejó vivir. Me torturó y acosó de tal modo, que cada día tenía que pasarle lo que había escrito el anterior. Ahora me alegro de esos cuatro meses locos y frenéticos, me sirvieron como entrenamiento para estos cuatro que ahora tengo como tiempo límite para escribir Rompiendo las Reglas.
Yuliss, creo que ya te lo he dicho, pero acabé la novela gracias a ti.


Así nació Cruzando los límites, mi primera novela New Adult como tal. Fue al cajón durante muchos meses, junto a Una canción para Novalie, porque tenía pendiente escribir la tercera parte de mi trilogía y me quedaba sin tiempo para correcciones, relecturas… Y eso también fue cosa del destino. Cuando por fin pude retomar ambas novelas y terminarlas, empezaron a ocurrir un montón de cosas que las llevaron a dónde están ahora. Pero eso es algo que os contaré otro día.
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3 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado esta entrada, María!
    "Cruzando los límites" es una novela fantástica.

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  2. ¡Hola, María!

    Me encanta leerte ♥ Ha quedado demostrado que la vida da mil vueltas y que en el fondo es una pérdida de tiempo ceñirte a ciertos planes, sobre todo si las musas se empeñan en hacer de las suyas (por suerte) y meterte de lleno en una aventura extraordinaria y totalmente inesperada :) Y esto es solo el principio, ya lo verás ^^

    Por cierto, creo que tú y yo tenemos el mismo gusto en cuanto a chicos guapos... jiji

    ¡Un besote!

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  3. Oiis 💜 si es que de algo que no imaginas pueden surgir cosas maravillosas, gracias a ese talento que tienes y a la presión de tu amiga he podido sumergirme en una lectura preciosa que a pesar de caer en los clásicos de chica buena y chico malo me ha encantado, sobre todo por tu forma de escribirla lo que me ha dejado con ganas de más, así que espero ansiosa tus próximas novelas tanto una cancion para Novalie como rompiendo las reglas. Por cierto llámalo casualidad pero cuando empecé a leer la novela también imaginaba a Ryan Guzman como Caleb (es perfecto) 😍 pero Nick Bateman también me encanta. No me enrollo más, sigue escribiendo y yo seguiré leyéndote porque me encantas. Con ganitas de que llegue el día 26!

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