Cosas de un sábado especial.





Son las siete y media de la mañana. Acabo de sentarme frente al ordenador, con medio litro de café hirviendo como si lo hubiera calentado en el monte del Destino. Abro Spotify, selecciono la playlist de estos días y abro el documento de Word donde, poco a poco, va creciendo mi nueva novela. Sí, esa que me está quitando el sueño. Esa que me tiene en las nubes, cavilando todo el tiempo sobre un mundo y unos personajes que no son reales, que solo están en mi cabeza, pero a los que cada mañana doy los «Buenos días» como parte de la familia que son.