Los (mis) lectores cero.


No es la primera vez que me encuentro con esta situación: amigo, conocido o lector que se ofrece como «lector cero» de mis novelas. Un mensaje, un email, un comentario en el que me brindan de forma desinteresada echarle un ojo a mis escritos y ayudarme a pulirlos. Es un interés que agradezco, pero que siempre rechazo con pesar, sobre todo si proviene de alguien a quien aprecio mucho.
Ser lector cero de un escritor implica mucho más que leer una novela inédita y dar tu opinión. No puede hacerlo cualquiera por muy buena intención que tenga.
Como siempre que hablo sobre algún tema, todo lo que voy a comentar en este post se basa en mi experiencia personal como escritora. Puede que algunos no estéis de acuerdo, que vuestra experiencia haya sido distinta… La mía no deja de ser una opinión más.
 
Es mi opinión.


Empezamos.
¿Qué es un lector cero? Un lector cero es una persona que lee tu novela antes de que ésta se publique. ¿Así de fácil? Pues no, no es nada fácil. Un lector cero pone tu obra a prueba antes de que llegue a manos de sus lectores potenciales y debe tener la capacidad para valorar los distintos aspectos de ese manuscrito. Te dará la primera impresión, estará atento a los detalles y, por encima de todo, sería genial que conociera tu estilo y que existiera cierto grado de simpatía para que quiera ayudarte a mejorar de verdad, no un mero compromiso. Aunque también debe mantener la distancia suficiente para que esa simpatía no afecte a la hora de resaltar lo negativo. Cuando algo se hace de corazón, se nota en el resultado final.

Me quieren, las quiero... y luego nos odiamos un rato.

Un buen lector cero debe ver esas cosas que has pasado por alto, tanto en el lenguaje como en la trama, esos huecos o fallos generales que tú no has logrado ver. Y mucho más. Dicho así parece difícil. Yo creo que lo es, y mucho; además de una gran responsabilidad.
Pero como este post no deja de ser una opinión muy personal, voy a contaros un poco cómo ha sido mi experiencia con ellos desde que comencé a escribir.
Acababa de terminar Pacto de sangre cuando tuve mi primera noticia sobre esta labor. Un día, una escritora novel que había leído un artículo en mi blog se puso en contacto conmigo. Una cosa llevó a la otra y comenzamos a hablar a menudo. Me aconsejó que buscara opiniones sobre la novela antes de enviarla a las agencias, y me recomendó a las administradoras de un grupo de Facebook sobre libros paranormales. Me puse en contacto con ellas y aceptaron leer el manuscrito.

Gracias, gracias, gracias... :)

Esas mismas personas acabaron convirtiéndose en amigas y continuaron leyendo el resto de obras que iba escribiendo, me daban su opinión y me marcaban algunas erratas que encontraban. Siempre, siempre, siempre, les estaré agradecida por su ayuda desinteresada en todo momento, por su amistad y por todo ese tiempo que me regalaron. Pero con todo lo que sé ahora mismo, lo que hacíamos entonces no encaja en mi idea actual de lo que es un lector beta. Lo sé porque dos de esas personas siguen conmigo, leyendo cada uno de mis textos, y todas hemos aprendido con el tiempo a hacerlo mejor. Aprendiendo, formándonos y estableciendo unas normas básicas para que una relación de este tipo funcione y dé resultados positivos. No siempre es fácil.

¡Cuánto trabajo da esto!

Antes les pasaba un manuscrito, lo leían y la respuesta siempre era la misma: me ha encantado, es genial, yo no veo nada malo…, aquí te falta una coma, aquí te has comido una s. Así era, por el desconocimiento, porque lo pensaban de verdad o porque la amistad impedía que quisieran hacerme daño siendo sinceras. Hacer las cosas de esta forma no era bueno para nadie, ni para ellas ni para mí. Eran amigas que leían lo que yo escribía, pero lectores cero como tal, no, creo que no. En este momento, ellas tampoco creen que lo fueran.
Pero como decía antes, las que ya estábamos aprendimos, y encontré a otras personas con una idea mucho más clara sobre este trabajo. Ahora puedo presumir de que tengo un grupo de personas a mi lado, que me ayudan muchísimo. 
¿Quiénes son? Nazareth Vargas, Yuliss Hale, Tamara Arteaga y Cristina Más. Lo son desde hace casi dos años y espero que sigan muchos más. Entre ellas hay lectoras editoriales, traductoras y abogadas. Y son mis ojos, el codazo en las costillas que a veces duele y, sobre todo, se preocupan por mis obras tanto como yo. 

Esperad, que me tomo otra y ya, si eso, me lo decís.


¿Y qué hacen? ¿Por qué las necesito? ¿Qué me aportan? Tantas cosas. Voy a intentar no enrollarme y ser concisa.
Para empezar, ellas no son críticos literarios, ni escritores profesionales, ni correctores editoriales que cobran por hacer estas cosas. Yo nunca les he pagado, ni a ellas ni a nadie. Mi nombre no es un reclamo de ningún servicio que puedan prestar, porque no se trata de eso.
Ellas son conscientes de que la opinión que dan no es más que otra opinión de las muchas posibles. 
En resumen, me ayudan a poner a punto mi obra. Pero si nos extendemos un poco más en la explicación, veréis que es bastante complejo.
Ellas son personas que leen mucho, y de todo. Algunas tienen experiencia como lectoras editoriales. Son sinceras y muy críticas. Y por encima de todo, confío en ellas. No solo porque esté compartiendo una obra inédita contratada y firmada, y cuya filtración, plagio o pirateo sería nefasto tanto para mí como para la editorial; sino porque sé que si el texto es una mierda, me lo van a decir sin paños calientes.

Yo también os quiero (asesinadas, colgadas... ¿cómo que es una mierda?)

Respecto al tema de la confianza. El miedo a las filtraciones o pirateo es normal cuando no hay seguridad con el lector. Hace mucho tiempo, un escritor me confesó que «marcaba» sus manuscritos. Usaba una marca diferente para cada lector: un juego de palabras, una frase..., que solo él sabía cuál era y dónde estaba. Así, si la obra aparecía en algún sitio, podía identificar la procedencia. Es cierto que puede parecer un poco paranoico, pero pensad en los meses de trabajo escribiendo, la ilusión, todo lo que supone sacar una historia adelante. ¿Cómo no vas a ponerte paranoico? Yo le copié truco. ¡Sip!

Seeeppp, es posible que lo haya hecho, varias veces...

¡Ay, que me disperso! La labor de mis lectoras es importante porque me aportan una distancia crítica que yo no tengo con mi novela al estar demasiado implicada. Ellas son ajenas a mi cariño y ven el trabajo con perspectiva y sin condicionantes, que les permiten detectar errores de muchos tipos. Analizan cada página para asegurarse de que no hay cabos sueltos, de que los giros no son demasiado evidentes cuando es necesario que sorprendan y que estén bien construidos, sobre todo los dramáticos, para que tengan el efecto correcto en los lectores. Yo, que abro muchas subtramas, necesito mil ojos para asegurar que ninguna queda abierta o mal cerrada. Incoherencias o fallos en el contenido.

¡Por Dios, también quiero este par de ojos!

Los personajes son otro punto importante y siempre les pido que se fijen mucho en ellos, por si en algún momento se desdibujan o pierden su personalidad o la voz en los diálogos. Cuál es su favorito y por qué, qué cosas no les han gustado de ellos. Todo ayuda a perfilarlos, a completarlos y que sean más reales y creíbles.
La ambientación, los escenarios, el desarrollo de los espacios. Se fijan en que las descripciones sean claras para situar al lector, sin confusiones y sin excesos.
Tratan de cazar todo aquello que sobra y de pescar lo que falta. De paso me ayudan a corregir erratas. Odio las erratas porque, llega un momento que tengo tan viciado el texto,  puedo pasar cien veces por encima de una y no verla. Fallos graves a nivel ortográfico o gramatical. Me señalan las frases confusas o mal construidas… La fluidez, la rapidez de la lectura, si decae en algún momento o pierde el ritmo, si va demasiado rápido, o si aburre en algún instante.

¡Ay, no, ésta se ha colado! Borra, borra...

No tienen miedo a decirme las cosas, y menos si son malas. Esas son las que de verdad necesito conocer para poder subsanarlas y que la novela gane unos cuantos puntos. Yo necesito críticas constructivas, no alabanzas. Por suerte, ellas ya me conocen y saben qué necesito y cómo lo necesito. También tienen muy claro cuál es mi estilo y la intención que quiero transmitir. En Una canción para Novalie necesitaba remarcar los sentimientos y sabía que iba a ser muy pastelosa. Respecto a eso, siempre respetaron esa premisa en su valoración. Al contrario que en Cruzando los límites, que es un poco más sexual. Es importante que tus lectores cero te conozcan en ese sentido.

Pues yo os voy a fundir hasta los huesos

Como veis, es mucho lo que un lector cero hace, y no se reduce solo a leer y decirte «me ha gustado».
También es cierto que errar es de humanos y que no siempre tienen razón en todo momento. Pero pueden tenerla y escuchar con humildad, saber encajar las críticas y dar las gracias por ellas con una sonrisa, es solo un poco de lo mucho que merecen. Ahora, cuando todas coinciden en lo mismo, como ocurrió con el final de Palabras que nunca te dije, no queda más remedio que sentarte, respirar y añadir otras dos páginas a ese epílogo.

¡Y qué epílogo!
Awwwwww





7 comentarios

  1. Hola María :)
    Un post muy interesante. Por lo que dices ser lector cero es mucho más de lo que la mayoría tiene en mente, es una labor importante y con mucha responsabilidad, por ello amigos o no hay que dejar de lado los reparos (a nadie le gusta decir cosas negativas por miedo a que sus palabras causen disgusto) para detectar y comentar lo que hay o no hay en el texto, porque es un detalle importante para que la obra no sea buena, pasable, sea fantástica, perfecta =) y que así cuando los lectores finales lean el libro para ellos sea toda una experiencia lectora :))

    Si algún día me transformo en "cero" XD espero ser capaz ayudar al autor a pulir su obra ^^

    P.D.: Qué ganas de leer Palabras que nunca te dije!!

    Besinos ;-***

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hola María!
    Me parece muy interesante lo que cuentas, y nos muestres el valor de esas lectoras cero de las que pocas veces se menciona, pero tan importante es su labor para las autoras.

    Un beso, guapa! :)

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  4. Hola, es la primera vez que escucho cobre lectores cero.. Y la verdad me da gusto que me dieras a conocer esa información.. Y si, respecto a la copia de las obras.. Yo no escribo, pero si me lo he preguntado y al igual que ustedes lo haría.. No todas las personas tienen buenas intenciones y es mejor prevenir..

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  5. Tienes razón, no es fácil encontrar un lector cero. Con mi primera novela tuve cuatro, mi esposo, mi madre y dos amigas. Que puedo decirte? Todo estaba genial, impresionante y perfecto... En mi segundo libro me apoye en mi esposo, el único que realmente sabe "criticar" mi obra, analizarla y hacerme mejorar aquellas escenas que no terminan de convencerme.
    No soy tan famosa como tu, así que la gente no se ofrece e montones para ser mi lector cero, jajaja, pero se que a la hora de elegir deberé tener en cuenta lo que dices. Muy buen post!

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  6. Te amo María! Nunca dejes de escribir!
    Amo la magia que transmiten tus palabras!
    Besos y abrazos desde Argentina! <3

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  7. Gracias por cautivarne y encerrarme en esa burbuja .... me fascina leer y hay ciertos libros que causan en mi algo parecido a la realidad; eso hizo tu trilogía almas oscuras esta dentro de mis 5 favoritas

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