Organizando el 2017



Pese a ser una persona que se distrae fácilmente, con una tendencia preocupante a dispersarse y  que se rige más por el corazón que por la cabeza, me he dado cuenta de que el libre albedrío no es para mí. Necesito límites que me ayuden a concentrarme; porque otra cosa no, pero soy perfeccionista y puntillosa hasta poner de los nervios a quien trabaja conmigo, y ese esmero solo soy capaz de lograrlo si me centro de verdad.

Los (mis) lectores cero.


No es la primera vez que me encuentro con esta situación: amigo, conocido o lector que se ofrece como «lector cero» de mis novelas. Un mensaje, un email, un comentario en el que me brindan de forma desinteresada echarle un ojo a mis escritos y ayudarme a pulirlos. Es un interés que agradezco, pero que siempre rechazo con pesar, sobre todo si proviene de alguien a quien aprecio mucho.
Ser lector cero de un escritor implica mucho más que leer una novela inédita y dar tu opinión. No puede hacerlo cualquiera por muy buena intención que tenga.
Como siempre que hablo sobre algún tema, todo lo que voy a comentar en este post se basa en mi experiencia personal como escritora. Puede que algunos no estéis de acuerdo, que vuestra experiencia haya sido distinta… La mía no deja de ser una opinión más.