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¿Y ahora qué?

jueves, 16 de noviembre de 2017




Siempre me ha gustado eso de tener un blog, un espacio solo mío en el que poder expresarme como me apetezca, ya sea para hablar de mí, de mis libros o de cualquier chorrada que se me haya ocurrido.
Además, últimamente, con lo mucho que me cuesta ponerme al día con las redes sociales, los emails y mensajes, este blog cumple una función aún más importante para mí, la de la comunicación. Es una forma de responder a todos, de informar y compartir esas cosas que suelen interesaros de mí y mi trabajo; mientras trato de hacerlo personalmente cada vez que araño un par de minutos al reloj.
¿Y qué quiero contaros hoy? Muchas cosas, aunque no sé muy bien en qué orden ni con qué finalidad. Ni si lo haré…
Hace unos días que mi última novela llegó a las librerías. Y lo hizo en medio de un cúmulo de nervios y dudas que llegó a robarme el sueño. Durante días solo quise meterme en una cueva y no salir de allí. Cosa que habría hecho si la cueva hubiese tenido wifi. Dame una conexión a internet para Netflix y una cafetera, y por mí ya puede desencadenarse un Apocalipsis zombie. Se me olvidaba el chocolate.



Ñam ñam...

Fuera bromas, estaba y estoy muy nerviosa. Desafiando las normas venía precedida por otras dos historias que habían llegado a muchos lectores, las expectativas eran muy altas y superarlas casi un imposible. Yo me conformaba con rozarlas.
Ahora os puedo confesar que esta novela estuvo colgando de un hilo muy fino, que a punto estuvo de romperse. La borré cuando ya había escrito más de la mitad, eso es cierto. No me gustaba lo que había desarrollado, me parecía horrible, frío y vacío. Los personajes eran una copia de otros y no quería eso. También es cierto que, cuando la borré, fue con la intención de abandonarla.


Soy muy dramática, lo sé. Pero  a Dios pongo por testigo...

A ver, tengo unos principios muy interiorizados y mi conciencia grita muy fuerte cuando no está tranquila. En aquel momento sentía que no tenía nada bueno que ofrecer a las personas que me leen y siguen; y no pensaba de ningún modo crear cualquier cosa para cumplir sin más y ponerla en sus manos. Los respeto demasiado para hacerles algo así. El cariño, la incondicionalidad, todo eso hay que ganárselo.
Es de cajón que nunca escribiré a gusto de todos, que unas novelas llegarán más que otras. Pero sí sé que el esfuerzo y la dedicación de un escritor se pueden apreciar en su trabajo más allá de la historia, de si te ha gustado más o menos, y eso lo agradecen. Yo lo agradezco como lectora incondicional de mis escritores favoritos.
Soy muy crítica conmigo misma. Los que me conocen dicen que demasiado, y que llego a extremos poco sanos. Encontrar una errata tras haber repasado mil veces un texto puede hundirme anímicamente todo un día. Así que no quedarme contenta con toda una historia, ya os podéis imaginar lo que me supone.



Finalmente tuve una profunda conversación conmigo misma y en ella encontré la motivación para terminar la novela. Después vinieron muchos días de trabajo, en los que solo escribía y escribía, durante demasiadas horas para poder entregarla a tiempo. Y, cuando puse el punto final, me sentí bien, contenta. Con la sensación de que, quizá, no iba a ser lo que la mayoría esperaba después de conocer las anteriores, pero con la seguridad de que las vidas de Spencer y Eric eran muy auténticas y que no podrían haber sido de otro modo.


¡Os voy a echar de menos!

Con Desafiando las normas no solo he cerrado esta serie, sino también una etapa de mi vida. He aprendido mucho durante estos años y ahora quiero poner en práctica todos esos conocimientos con proyectos un poco más arriesgados para mí. Aclaro que no es que vaya a escribir ninguna cosa rara, no. Es que ahora siento cierta madurez que hace que ya no piense si lo que estoy escribiendo es comercial, si sigue la línea de mis trabajos anteriores, qué pensarán los demás, las críticas, si lo querrá alguna editorial… Ya no es lo que me condiciona hasta estresarme.
He conseguido vaciar mi mente de todo ese lastre y escribir sin más. Sin pensar en el después, solo en la página que tengo delante. No quiero pensar más allá del punto y final, porque perdería ese hilo emocional que hace que esté disfrutando como nunca antes lo había hecho.
Volviendo a Desafiando las normas. No puedo contaros mucho de esta novela sin desvelar elementos importantes. Solo os diré que Spencer me ha robado el corazón, ella es el motivo de esta historia, su protagonista. Cuando empecé a escribir sobre ella, no imaginaba todo lo que escondía, todo lo que podía llegar a ser, y me sorprendió. Acabé enamorada de su personalidad, de sus complejidades que me volvían loca y de sus ganas de querer ser feliz.
De Eric, qué puedo decir de él. Creo que junto con Jayden de Palabras que nunca te dije, es el chico más adorable del mundo, son… son perfectos y es que me encantan los chicos como ellos.


¡Me lo como!!!

Spencer y Eric cierran una serie, una etapa y todo un mundo que casi se puede tocar. Port Pleasant se ha convertido en un lugar real para muchas personas y eso es tan increíble para mí, que solo me cabe decir GRACIAS, GRACIAS, porque todo existe por vosotros.
En cuanto a la serie. Muchos nuevos lectores están llegando a ella. 
He visto que hay quienes han empezado por el segundo, porque desconocían que formaba parte de una serie; ahora a través del tercero, y por el mismo motivo. 
Cruzando los límites es una trilogía formada por libros independientes, distintos protagonistas e historias que comienzan y acaban en su novela. Pero están conectados, se desarrollan en el mismo «universo», lineales en el tiempo, con un grupo de personajes que conviven, que tienen relación entre sí y que interactúan en cada parte. Con sucesos que influyen, que forman parte de la trama, cuyas consecuencias van dando forma a otros acontecimientos. Por todo ello, mi consejo es leer la serie en su orden de publicación. Así se evitan spoilers y lagunas.


Gracias a Titania, esta serie es una realidad

1º Cruzando los límites 
2º Rompiendo las reglas 
3º Desafiando las normas

Muchos me preguntáis si de verdad se acaba la serie. La respuesta es sí. Cruzando los límites acaba con esta novela. Y entonces, ¿qué pasa con cierto personaje en el que se ha fijado todo el mundo? Sí, hablo de Derek, el pequeño de los hermanos Kizer. Es una puerta abierta que he dejado, y que deseo cerrar algún día porque es un personaje que me encanta. Pero, cuando lo haga, será algo diferente y completamente independiente de esta serie para que no se desarrolle bajo su sombra.

¡Hi, Derek!

¿Y ahora qué? Ahora toca seguir trabajando. Escribir me resulta gratificante, divertido y es una necesidad. Me siento incapaz de renunciar a ello y me he dado cuenta de que la ilusión que me aporta es gran parte de mi motivación. Así que una emoción se retroalimenta de las otras en un bucle cerrado del que no quiero salir.
Estoy trabajando en dos proyectos muy diferentes. El primero, el que ocupa la mayor parte de mi tiempo y mis pensamientos, es una historia que apareció de la nada en el último momento y que me he visto obligada a escribir con una necesidad imperiosa. Es un capricho, lo admito.


Lo que ya guardo y lo que está por venir.

No puedo contaros mucho de ella, porque ni yo misma sé nada. Con esto quiero decir que, pese a conocer ya hasta el último detalle de su argumento, no tengo ni idea de a dónde llevará, qué acabará contando realmente, ni dónde terminará cuando la finalice. Mis pensamientos a ese respecto cambian de dirección a cada momento, tan rápido como una veleta en un día de viento. Por lo que, simplemente, he dejado de pensar para no volverme loca. Me he cansado de ser tan tiquismiquis, de querer tenerlo todo medido al milímetro, porque el cuándo, el cómo y el dónde, no siempre son lo más importante.
Aunque, como también soy de impulsos, pues a veces doy pasos sin pensar y provoco cambios que se convierten en toda una aventura. No sé, igual es el caso porque ayer... Ya os lo contaré algún día.


Yo dejándome llevar...

Bueno, no divago más y voy a dejarlo aquí.
Mi mayor deseo es continuar escribiendo y daros más historias que podáis disfrutar y sentir con tanta intensidad como yo lo hago. Unas veces lo conseguiré y otras no. Dicen que hay un lector para cada libro, y yo me quedo con eso, con la esperanza de que los míos encuentren a su «lector».





5 comentarios:

  1. ¡¡Qué grande eres!! No veo la hora de seguir con Eric y Spencer (he tenido que hacer un alto por motivos de trabajo), en cuanto lo termine sabrás qué pienso ;-) No dejes de escribir, tampoco de soñar. El mundo es Nuestro. A por él!!

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  2. Leer y escribir son un placer. Y los placeres están para disfrutarlos.
    Yo disfruto y siento tus historias como si fueran parte de mi. Nunca dejes de escribir así.
    Con Desafiando las normas me has conquistado como nunca.

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  3. ¡Hola! Madre mía, me encanta leerte, ya sea un libro tuyo o un sencillo post por aquí. Me encanta que estés tan ilusionada con tus nuevos proyecto, eso es una buena señal para nosotros, los lectores.♥

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  4. Ana Belén17/11/17 0:24

    Si para cada lector hay un libro,no me cabe la menor duda de que me quedo con los tuyos.Desde que los conocí pasaron a ser de los libros que espero con más entusiasmo.Siempre deseando una historia más!!!Gracias por tu trabajo!!!!❤️

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  5. Eres fantástica, increíble y pareces ser muy autentica. Creo que eso se ve reflejado en tus libros, por que las historias son tan sencillas pero tan complejas y esconden tanto detrás que es imposible no querer seguir leyéndolas y creo que así eres tu. Realmente eres una de las pocas autoras que me atrapan tanto, solo espero el momento en el que publiquen libro nuevo para encontrarlo y leer sus historias. Si, me temo que tengo que debo compararte con Colleen Hoover que se ha a convertido en mi favorita, pero realmente tus historias son magnificas y me llenan de amor desesperación y alguna que otra vez de tristeza.

    No dejes de escribir que lo haces genial...!!! Saludos desde Venezuela

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