Acabo de recibir un un email, y me ha dejado con una necesidad imperiosa de ponerme a contar cosas. Pero en mi línea habitual, me confieso, pero sin contar la naturaleza de los pecados, ni de los pecadores. Me gusta ser prudente, ya lo sabéis.
Hace unos meses inicié un nuevo proyecto, relegando a un segundo plano el final de mi trilogía. Esta nueva novela empezó a tomar forma mucho antes, casi a la vez que surgían ideas para otros dos trabajos más. Jugando al pinto pinto... y sondeando un poco la situación de lo que se preveía en cuanto futuras publicaciones por parte de las editoriales, me decanté por un romance con tintes mágicos. La novela está casi terminada, sé que llevo diciendo esto hace semanas, pero es que no podéis haceros una idea de la cantidad de incógnitas que me iban surgiendo mientras escribía. Por ellas he tenido que reescribir capítulos enteros y la conclusión se hacía esperar.
Ahora está todo hilado, creo que he conseguido un final de infarto y sólo queda escribirlo si encuentro el tiempo que necesito; y debo encontrarlo. ¿Por qué?
Por primera vez me ha pasado algo con lo que no contaba siendo novel, y es que editoriales estén esperando a que termine este libro para valorarlo, y sí, editoriales en plural. Hoy he recibido un email en el que se me preguntaba por el estado de mi novela, esta editorial valoró en su día mi trilogía y por diversos motivos no apostaron por la publicación, pero... para mi sorpresa... me han ido siguiendo los pasos, ya que la lectura del anterior manuscrito les gustó. Lo que me tiene alucinada y en una nube, es que esta situación se repitió hace algo más de una semana, cuando tuve otro contacto parecido a éste y me pidieron un borrador a pesar de no estar terminado.
¿Entendéis por qué tengo que contarlo? ¡Estoy a punto de ahogarme con mis propias babas!
Ahora bien, como en mi casa dicen: Es de bien nacido, ser agradecido. Y partiendo de esta premisa, no voy a mover un dedo en cuanto a la segunda petición, no hasta que sepa algo de la primera. Va a ser muy difícil tener paciencia, aunque lo haré. El trato de esta primera editorial ha sido exquisito y cercano, y es la primera vez que encuentro por parte de editores tal cercanía, eso se merece una deferencia por mi parte. Si al final es un no, iniciamos un nuevo asalto.
Y sí, todo pinta rosa, lo habitual no es que un editor contacte con un novel porque le guste su estilo, y eso podría interpretarse como algo bueno y una pequeña parte del camino recorrido. Pero no sería yo si no empiezo a analizar la situación, a buscar los puntos negativos por los que todo podría salir mal. En su día rechazaron la trilogía por ser de temática vampírica, hasta ahí bien, es cierto y admito que hay un exceso de títulos y que el lector está cansado. Pero mis lectores cero saben que tengo un estilo muy marcado, que me muevo en el género del romance paranormal porque me gusta y me siento cómoda con las licencias que me puedo tomar. Presento las tramas de mis novelas siguiendo un mismo patrón, al igual que a los personajes, la forma de narrar... he escrito algo como lo que ya han valorado, es mi estilo, pero con una historia muy diferente.
Más cosas, lo que las editoriales españolas esperan de los escritores nacionales. Pues esto no lo tengo muy claro, pero parece ser que, como los personajes no se llamen Pedro y Loli, y vivan en Plasencia, y la historia no se desarrolle en un caserón en el valle del Jerte; mal lo llevo.
Mis personajes tienen nombres como William, Nathan, Abby o Diandra, viven en pueblos imaginarios, diseñados a mi placer en condados como Maine o New Hampshire. Estoy influenciada por autores americanos y europeos que escriben sobre fantasía juvenil. Series, películas, adaptaciones, estoy empapada hasta el tuétano de ellas, así se refleja en mis novelas. De hecho, el otro día compararon mi trabajo con el de dos grandes autoras del género made in USA. Por un lado fue un halago, por otro, una sentencia a muerte. Así que, por mucho que les guste a esos editores como escribo, mi estilo y posibles virtudes... nos topamos con el mismo muro una y otra vez, que para ese tipo de lectura ya están ellas, las reinas de las sagas paranormales.
La solución podría pasar por cambiar mis historias, escribir algo nuevo con sabor español. Ya me lo han propuesto, y desde luego que voy a pensarlo. Pero cuando agote todas las vías con estas novelas. Y para colmo, esta noche pasada mientras dormía, se me ocurrió una historia sobre un cazador de monstruos. ¿Lo veis? No tengo arreglo.
Un abrazo.








