Avances de Almas Oscuras 2




(NOTA: B de Books de Ediciones B, ha comprado los derechos de publicación de la trilogía Almas Oscuras. El próximo 15 de mayo, se publicará el segundo volumen y la reedición del primero.)

Hace unos días, Pacto de Sangre participó en un blog tour. Hubo blogs que me solicitaron entrevistas, otros hicieron entradas con su citas favoritas, partes que más les habían gustado, música en la que pensaban; hubo quienes me pidieron unos adelantos, en total tuve que facilitar seis trocitos del segundo volumen. Y ya que están publicados en dichos blogs, he pensado reunirlos aquí. 
(CONTIENE SPOILERS, MUCHOS)

                                                
                                             ******

Teaser 1

Kate abrió los ojos como platos, para cualquiera que por allí pasara, aquella valla tenía el aspecto de un redil para animales. Estudió con atención la oscuridad, mientras continuaban la marcha. No se distinguía nada más allá de la luz de los faros, ni una tenue luminosidad que indicara alguna casa cercana. Al cabo de unos minutos, una enorme verja de hierro, sujeta por dos columnas de piedra gigantescas, se alzó ante ellos. La parte interior de la verja estaba cubierta por unas gruesas planchas de hierro y un alto seto que hacía imposible divisar nada del otro lado. Captó un leve movimiento y un destello en la parte superior, entrecerró los ojos y entonces las vio, había cámaras de seguridad controlando todos los ángulos.
Las puertas se abrieron y William avanzó lentamente, unos metros más adelante una nueva verja, esta un poco más pequeña, les cortó el paso. El vampiro alargó el brazo y tecleó una clave sobre el panel de un intercomunicador, la puerta se abrió inmediatamente.
Kate empezó a ponerse muy nerviosa. Todas aquellas medidas de seguridad eran increíbles y la casa ni siquiera se divisaba a lo lejos. Giró la cabeza para ver cómo se cerraba aquella cancela de acero y sus ojos se encontraron con los de Marie. La hermosa vampira le dedicó una sonrisa tranquilizadora.
—¿Qué es eso? —preguntó Kate. Acababa de ver unos pequeños puntos luminosos de color rojo que destacaban sobre la hierba en la oscuridad.
—Sensores de movimiento —contestó William.
Se sumergieron en una frondosa arboleda. La humedad de la noche se condensaba en las hojas de los árboles y una fina llovizna, apenas perceptible, cayó sobre ellos.
Los ojos de Kate se abrieron como platos al abandonar el pequeño bosque y contemplar la enorme construcción que se alzaba orgullosa frente a ella. Desde luego no le pareció una casa, William se había referido así al edificio, ni siquiera una sobria mansión tal y como la había descrito Marie; ante ella se levantaba un hermoso castillo. Conforme se iban acercando, pudo ver con más claridad las torres, los muros de piedra cubiertos de hiedra y a los Guerreros que vigilaban desde lo alto. Después de conocer a Cyrus y a sus hombres, reconocería a aquellos vampiros en cualquier parte, eran increíblemente altos y corpulentos, fieros y peligrosos. Y saber que estaban allí era todo un alivio, porque ahora que conocía la existencia de los Renegados, el mundo ya no le parecía tan seguro. Y aquel pensamiento era un sinsentido, hallarse segura rodeada de vampiros.


  Teaser 2

Una nueva ráfaga de aire hizo ondear su pelo y su vestido, arrastrando otros sonidos. Una rama crujió sobre su cabeza, miró con atención y tuvo la vaga ilusión de que algo se deslizaba de un árbol a otro. Sintió cómo cada centímetro de su piel se erizaba y cómo su corazón latía con más fuerza. La sensación de que alguien la observaba se instaló en su pecho como un punto frío que congelaba el aire de sus pulmones.
—¡Hola! —dijo en voz alta.
Inmediatamente se dio cuenta de que aquello no había sido una buena idea. Quien quiera que  estuviera allí, ya no tendría ninguna duda sobre su presencia y lo asustada que estaba.
—¿Harriet? Soy Kate —continuó, inspiró llenando sus pulmones de aire y trató de que su voz sonara más calmada—. He venido para… ¡Dios, esto es ridículo! —susurró—. Vale, tranquilízate, este sitio es el más seguro de la tierra, es imposible que haya alguien acechando en la oscuridad. Ardillas, debe haber decenas de ardillas en este lugar.
Observó con atención los árboles, obligando a sus ojos a ver a aquellos diminutos animalitos, pero no encontró nada. Entonces se dio cuenta de un detalle, desde que llegó a Blackhill House no había visto ni un solo animal, ni el mas minúsculo pajarito revoloteando por sus alrededores. Eso no era normal, todo ser viviente temía aquel lugar, y ahora empezaba a temerlo ella.
Desde allí podía ver las luces de la mansión como si fueran faros y empezó a caminar en esa dirección, tan rápido como se lo permitían sus pies, pero sin correr. Su lado  lógico la obligaba a convencerse de que no corría ningún peligro, probablemente alguno de los Guerreros estaría vigilando por aquella zona. Sí, eso debe ser, se dijo a sí misma. Su instinto la urgía a que echara a correr, pero su cerebro le recordó que eso no era una buena idea, en las películas nunca acababa bien. La chica siempre salía corriendo y terminaba escondiéndose en el único lugar que no debía o girando justo al lado contrario de donde se encontraba su única salida.
Un grito ahogado escapó de su garganta, aquel crujido había sonado justo detrás de ella. Se giró y sus ojos captaron un movimiento, apenas una leve perturbación en el aire. Y su lado lógico dejó paso al irracional. Sus pies se hundían en la hierba entorpeciendo su acelerado regreso a la mansión. Apretó el paso sin dejar de lanzar rápidas miradas por encima del hombro y, de repente, chocó contra algo muy duro. Sus ojos se abrieron como platos y todo el aire contenido en sus pulmones escapó de golpe a través de sus labios en lo que debería haber sido un grito.
Se quedó paralizada frente a aquel hombre de ojos penetrantes, podía verlos destellar en la oscuridad como si fueran brasas ardientes, rivalizando con el brillo de las puntas de los colmillos que dejaban entrever sus labios, curvados con una abrumadora sonrisa.

  Teaser 3

William y Shane ocuparon un lugar al fondo del salón, junto al quinteto de cuerda que en ese momento tocaba el Minuetto de Boccherini. Robert apareció un segundo después portando tres copas, entregó una a su hermano y otra a Shane, tomó un buen trago de la tercera y miró su contenido con una mueca en los labios.
—Está fría —dijo con indiferencia, alzó la vista de la copa y clavó sus ojos oscuros en William—. ¿Qué ocurre?
William miraba fijamente hacia la puerta con los ojos entornados y los labios apretados.
—¿Qué hace ése aquí? —preguntó con desprecio, un gruñido vibró en su garganta.
Robert se giró buscando con la mirada y de pronto sus hombros se pusieron rígidos. Sonrió, pero sus ojos eran serios mientras observaba cómo un vampiro de pelo negro largo hasta los hombros hacía su entrada en el salón.
—Es un miembro del consejo, puede estar aquí —respondió Robert sin poder disimular un odio profundo. Empezó a mirar en derredor muy inquieto—. ¿Dónde está Marie?
—Arriba, con Kate —contestó William.
—¿Qué pasa con ése? ¿Y qué tiene que ver con Marie? —preguntó Shane con voz ronca, tan tensa y alarmada que William y Robert se volvieron hacia él sorprendidos.
—Ese es Fabio; Marcelo, su mentor, es uno de los vampiros más viejos y respetados del consejo, por eso no lo echamos a patadas en este mismo momento —dijo William en voz baja—. Lleva años obsesionado con Marie, hasta límites que no puedes imaginar.
Los ojos de Shane se transformaron con un brillo dorado y sus labios comenzaron a temblar por la presión de su mandíbula. Movió la cabeza de un lado a otro, como lo haría un depredador midiendo las fuerzas de su presa.
—Marie no debe quedarse sola… —empezó a decir Robert.
—¿Crees que ese tipo sería capaz de hacerle daño? —murmuró Shane, esforzándose al máximo para mantener una actitud calmada.
—Si te refieres a clavarle una daga de plata en el corazón, no, no lo hará. Pero se le da bastante bien acosar y forzar a las mujeres. No creo que llegue a esos extremos con mi hermana, sabe que le arrancaríamos el corazón sin dudar, pero suele molestarla hasta un extremo que sobrepasa nuestra paciencia —indicó Robert sin apartar los ojos de Fabio.
Shane se irguió por completo, cada uno de sus músculos se endureció bajo la sofisticada chaqueta de su traje. Durante un instante sus ojos se encontraron con los del vampiro de pelo largo y lo que vio en ellos le causó repulsa. Un instinto territorial y posesivo despertó en él un sentimiento desconocido. Pensó en Marie y todo su cuerpo se electrificó, la sorpresa lo sacudió como lo haría un terremoto. No era sólo atracción lo que sentía por la hermosa vampira, era algo mucho más intenso e importante. El lobo había despertado por completo y la reclamaba como compañera, sabía lo que eso significaba y que ya no había vuelta atrás, no para él.
—Vosotros tenéis cosas que hacer, yo me ocuparé de que ese tipo no se acerque a Marie —dijo Shane muy serio, entregó su copa a Robert y se alejó con paso firme.
 Su aspecto era el de un hombre, pero el lobo que había dentro de él era el que dominaba la situación y sus instintos en ese momento. Todo él emanaba peligro, sus ojos se deslizaban como una advertencia sobre los rostros que lo contemplaban, al tiempo que su cuerpo se balanceaba amenazante a la vez que elegante con cada paso que daba.

  Teaser 4

Kate sintió la mano de Sebastian a media espalda, esa posición de su brazo hacia que ella tuviera que estirar la columna y erguir los hombros con cierta rigidez. Él le dedicó una sonrisa y, con suavidad, la condujo a través del vaivén de los cuerpos que danzaban. Sentía como si flotara, la forma en la que Sebastian la sujetaba conseguía que sus movimientos fueran mucho más elegantes, hermosos, o al menos así lo sentía.
—Hay algo que a William no se le da muy bien —dijo Sebastian con su voz grave, acercó sus labios al oído de Kate—. Es penoso bailando.
Kate esbozó una tímida sonrisa y reuniendo toda su voluntad lo miró a los ojos, algo que le costaba bastante, aún la intimidaba. Tenía las cejas rectas y más oscuras que el pelo, unas pestañas espesas que enmarcaban un iris azul como el lapislázuli, la nariz era larga y afilada, y sus labios se curvaban ligeramente hacia abajo en las comisuras.
—Nos has oído —dijo Kate sin estar muy segura de si eso la molestaba, ya sabía que los vampiros tenían sus sentidos muy desarrollados, pero no lo consideraba una excusa para escuchar conversaciones ajenas.
—Sólo esa parte, no era mi intención, pero estaba demasiado cerca —sonó a disculpa.
—No importa, no era una conversación privada.
Kate examinó con la vista el salón y vio a Aileen y William, reían sin parar, conversando con Robert y su pareja de baile en ese momento. Continuó con la exploración, consciente de las miradas ávidas que pesaban sobre ella.  Sentía los ojos de algunos de los vampiros fijos en su cuello, notaba el deseo incluso en la forma en la que contenían el aire cuando se acercaban demasiado.
—El miedo es un potente estímulo para los vampiros, deberías tranquilizarte. Te aseguro que no corres ningún peligro —musitó Sebastian mientras la hacía girar alejándola disimuladamente de la multitud.
—Intento convencerme de ello, pero la forma en la que me miran…
—Cada uno de nosotros desea tu sangre en este momento, no lo dudes, pero hemos aprendido a contenernos, a soportar la sed y a alejarnos antes de caer en la tentación. Debemos hacerlo si queremos sobrevivir. Las relaciones entre vampiros y humanos son muy complejas. Os necesitamos para subsistir, en muchos sentidos. Pero a la vez tenemos que manteneros alejados de nosotros para protegeros.
—Pero eso es una sinrazón, porque necesitáis alimentaros de nosotros para sobrevivir.
—Kate, si tuvieras una oveja que te proporciona lana para darte calor, leche para alimentarte, que mantiene tus pastos limpios de malas hierbas, ¿te la comerías por mucha hambre que tuvieras, por mucho que desearas su tierna y jugosa carne? ¿Arriesgarías la tranquilidad de toda una vida  por un instante de placer, o cuidarías de esa oveja como de tu propia existencia por mucho sacrificio que eso te costara?
—Supongo que tienes razón, a pesar de que acabas de compararme con una oveja —respondió molesta. Sebastian se estremeció con una suave risa—. Pero hay ocasiones en las que os coméis a las ovejas —añadió en un susurro.


 Teaser 5

William miró el reloj que había sobre su mesa, eran más de las doce. Empezó a sentirse realmente mal por Kate, por haberla dejado sola tanto tiempo y por la forma en la que la había abandonado bajo aquel manzano. Salió al pasillo, descalzo, y se encaminó a la escalera mientras abrochaba un par de botones de su camisa. Kate estaba en alguna  de las estancias de la planta baja, podía olerla. Aguzó un poco el oído y su voz llegó hasta él, trazando una vibrante estela que siguió completamente hipnotizado.
—¿De verdad luchaste en esa guerra? —oyó preguntar a Kate en tono incrédulo.
—Ésa sólo fue una de tantas —respondió Robert tras una sonora carcajada—. Pero he de reconocer que fue una de las más divertidas. Me sentaba muy bien el uniforme.
—Me cuesta creer que tengas tantos años. Todo lo que has conocido, es fascinante. ¿Volverías a algún momento en particular? ¿Cuál fue el mejor año para ti? —preguntó Kate con avidez.
—Sin duda, los años que pasé en Francia en la corte de Maria Antonieta. Fue una época de excesos que no me importaría volver a repetir.
—¿Conociste a Maria Antonieta?
—Profundamente —contestó Robert con un asomo de ironía, y Kate dejó escapar una risita azorada—. Levanta la barbilla y no dobles la muñeca.
—Pesa mucho —se quejó ella.
—Eso es porque estiras demasiado el brazo, dobla un poco el codo.
Se oyó el sonido del acero chocando contra acero, a continuación el estruendo del metal al desplomarse sobre el suelo y la risa de Kate brotando con ganas de su garganta.
—¿Has visto? Ya es tuyo, y ahora, el golpe de gracia —dijo Robert con entusiasmo.
William abrió la puerta del salón donde solía practicar esgrima de pequeño. Se detuvo bajo el marco de madera, contemplando la escena con el rostro mortalmente serio. Robert rodeaba con sus brazos a Kate, con el derecho sostenía la mano de ella ayudándola a empuñar una espada y con el izquierdo mantenía su otro brazo sujeto contra la espalda. Una armadura abollada estaba amontonada en el suelo, a sus pies.
—¡William! —exclamó Kate, con una mezcla de alegría y sofoco.
—Hola, William, ya empezaba a preguntarme cuándo aparecerías. Estábamos preocupados por tu ausencia  —dijo Robert, soltando a Kate muy despacio.
—Estaba ocupado. Gracias por entretener a Kate —dijo mientras forzaba una sonrisa que desapareció inmediatamente. Sintió el aguijonazo de los celos en su pecho.
—Ha sido un placer y he de admitir que te envidio, hermano. Esta dama posee todo lo que un hombre podría desear, eres afortunado —dijo con sinceridad.
—Sí, lo soy —respondió William clavando sus ojos en Kate, se acercó a ella un poco menos tenso y le quitó la espada de las manos—. Podrías herirte con esto y no creo que sea lo más recomendable en una casa repleta de vampiros —dijo en un tono que era una clara reprimenda a Robert.
Kate desvió la mirada y se sonrojó.
—Tienes razón, ha sido una imprudencia imperdonable por mi parte —se disculpó Robert, y esta vez no parecía tan sincero.

  Teaser 6

Un par de minutos después, Silas apareció con dos pergaminos de un color marrón dorado muy extraño, que parecían a punto de desintegrarse al más mínimo roce.
—¿Has encontrado algo? —preguntó Robert impaciente, situándose tan cerca de Silas que apenas le estaba dejando espacio para moverse.
—No estoy seguro —respondió el viejo vampiro mientras desenrollaba los pergaminos y los estiraba sobre la mesa—. ¡No los toques! —exclamó al ver que Robert extendía la mano hacia ellos—. ¿Tienes idea de lo que estás viendo? Estos pergaminos pertenecen a las Crónicas Sangrientas, en ellos se recoge nuestra historia desde el principio de los tiempos, son un tesoro, irreemplazables, y no existen copias.
—Tienen un color raro.
—Eso es porque están escritos con sangre, con la sangre pura de nuestros antepasados.
—Empiezo a tener verdadera curiosidad sobre lo que guardas en esas catacumbas —replicó entornando los ojos.
—No hay nada que tenga faldas o que puedas desmembrar, dudo que te interese mi pequeño museo.
El hermoso rostro de Robert se contrajo con un gesto herido, sus pupilas se dilataron confiriéndole a sus ojos brillantes una expresión triste, de cachorrito abandonado. De repente soltó una carcajada.
—¿Dolido con tu alumno, Silas? Sabes que soy mucho más que un mujeriego y un psicópata.
—De qué te sirve esa maravillosa inteligencia, si no la usas —masculló.
William se frotó los ojos como si le doliera la cabeza. Las últimas semanas habían desencadenado una serie de acontecimientos cuyas consecuencias no podía predecir. Era posible que el mundo se desmoronara y desapareciera si no encontraban una forma de evitarlo. Y aquellos dos ya estaban enzarzados en otro de sus interminables intercambios de frases mordaces, para ver quién acababa diciendo la última palabra. Dedicó una mirada furiosa a su hermano y éste se tragó con esfuerzo las palabras que estaba a punto de pronunciar.
—Silas, los pergaminos —dijo William sin mucha paciencia.
—Sí, perdona. Creo que esto puede tener relación, escuchad. Hay muchas leyendas y mitos sobre nuestra madre, historias que la convierten en un ser perverso y lujurioso, vengativo y sin escrúpulos. Pero nada de eso es cierto, sus virtudes la condenaron. Lilith abandonó el destino impuesto y por eso la condenaron a vagar sin refugio ni descanso en las tinieblas del mundo, escondiéndose de la luz que abrasaría su cuerpo, a alimentarse de su propia sangre y a permanecer siempre sedienta, conservando su inmortalidad para que su sufrimiento también fuera eterno.




Espero que os hayan gustado!! :)